Cuando Ronnie Fieg decidió hacer el primer desfile de Kith después de seis años, no buscó un teatro de lujo ni un venue exclusivo: eligió su ciudad. Cerró Lafayette Street, justo enfrente de la renovada flagship de Manhattan, cubrió el asfalto con césped sintético y transformó la calle en pasarela. Con lluvia, con un retraso de 45 minutos y con un clima que no ayudaba, Fieg demostró que la moda urbana también se trata de resiliencia, visión y pertenencia.
Una pasarela en su ciudad, con su gente
El show, bautizado “Institution”, fue mucho más que la presentación de la colección Fall/Winter 2025: fue una declaración de principios. Representar a tu ciudad, en tu ciudad, rodeado de tu gente. Ronnie mostró que no necesitaba un fashion show para validar lo que Kith viene haciendo en los últimos años, porque la marca ya había encontrado su lugar en la cultura. Pero cuando decidió volver, lo hizo a lo grande, sin guardarse nada.



En la pasarela desfilaron colaboraciones de todo tipo: desde runners de adidas que recorren seis décadas de historia y una nueva edición del Superstar Black Tie 2.0, hasta la triple alianza con Clarks, que fusiona el Wallabee con suelas UltraBOOST y 4D. Hubo también una nueva entrega de Kith x adidas Football, más lanzamientos con Birkenstock y colaboraciones con equipos como New York Knicks, Yankees y Giants.
El desfile reunió a figuras como Jim Jones, Jordan Clarkson y Victor Cruz, mientras que en el público estuvieron Carmelo Anthony, John Leguizamo, Fabolous, Westside Gunn y Smoke DZA, acompañados por presentaciones en vivo de Gashi y Jimi Banks. Todo bajo la misma consigna: Kith es moda, pero también es comunidad.
La visión de Ronnie Fieg
Más allá de la ropa y las colaboraciones, lo que se vio sobre Lafayette Street fue el resultado de la visión de Ronnie Fieg: alguien que empezó vendiendo zapatillas en la tienda de su tío y que hoy lidera uno de los nombres más respetados del streetwear mundial. Con criterio, respeto por la moda y una clara noción de hacia dónde va la cultura, Fieg volvió a elevar la vara.

Su fanatismo por los Knicks no impide que un fanático de Boston quiera usar una remera de esa colaboración. Porque no se trata solo del logo: se trata de la calidad, de la mezcla de materiales, de la estampa, del detalle, de la combinación de colores. Eso es Kith.
“Institution” no fue solo una colección más: fue un recordatorio de lo que significa hacer las cosas con identidad, visión y un equipo que comparte la misma pasión. Fieg no solo representó a Kith, sino también a Nueva York. Y cuando marcas como Kith elevan la vara, obligan a toda la industria a hacerlo también. ¿El resultado? Más creatividad, mejores colecciones, experiencias más ricas para los consumidores y un futuro que se construye con la misma energía con la que comenzó todo: la pasión por la moda y la cultura urbana.