05 oct 2025
KENDRICK LAMAR EN RIVER: POESÍA URBANA EN UNA FIESTA MONUMENTAL
El rapero de Compton volvió a la Argentina después de seis años y convirtió el Monumental en un templo de hip-hop. ¡El mesías regresó a la tierra prometida!



Por SneakerHouse

05 oct 2025
El rapero de Compton volvió a la Argentina después de seis años y convirtió el Monumental en un templo de hip-hop. ¡El mesías regresó a la tierra prometida!



Por SneakerHouse

Por Cristian H. Palomba
El Grand National Tour llegó a Buenos Aires en un momento bisagra para Kendrick Lamar. La última vez que pisó el país fue en 2019, en el cierre de la gira DAMN.. Desde entonces pasó de todo: una pandemia, el lanzamiento doble de Mr. Morale & The Big Steppers y GNX, su histórica aparición en el Super Bowl y, más recientemente, su feroz tiradera a Drake con “Not Like Us”, que ya se volvió himno global. El contexto no podía ser más caliente. A fuerza de poesía urbana y una refinada curaduría estética, K-Dot despejó las dudas de la previa, los fantasmas del aforo y hasta la lluvia que se anunciaba. ¡Conexión Buenos Aires - Compton vía fiesta Monumental!
Antes de que “Kung Fu Kenny” saliera a escena, el Monumental ya estaba encendido. Ca7riel y Paco Amoroso, en rol de hosts, dieron un show explosivo que funcionó como la entrada perfecta para la noche. Entre pogos, barras y outfits afilados, el público se fue acomodando en clima de fiesta total.
Las luces se apagaron y un extenso intro de “Wacced Out Murals” marcó el inicio de un viaje dividido en cuatro actos. Luego de “Squabble Up”, los primeros gritos llegaron con “N95” y un fragmento de “King Kunta”, que encendió al Monumental en segundos. La precisión con la que Kendrick alternaba canciones completas y versos puntuales —como en “ELEMENT.” o “Backseat Freestyle”— fue parte del pulso narrativo de la noche.
El primer acto tuvo un tono casi ritual, entre “tv off” y “Euphoria”, con la multitud recitando cada línea de la tiradera como si se tratara de un canto de cancha. De ahí en adelante, la intensidad no bajó: “HUMBLE.” explotó como un punto de no retorno, y fragmentos de “family ties” y “Swimming Pools (Drank)” se entrelazaron con nuevas reversiones, como la de “m.A.A.d city”, que incorporó elementos de “Sweet Love” de Anita Baker.
Cada acto tenía su propia estética: “Man at the Garden” abrió el segundo bloque conceptual, que fluyó hacia piezas como “Dodger Blue” y “Peekaboo”, hasta desembocar en “Like That”, “DNA.” y “Good Credit”, en un tramo que se sintió como un mixtape en vivo.
El cierre combinó momentos de calma y éxtasis: “LOVE.” y “Count Me Out / Bitch, Don’t Kill My Vibe” bajaron las pulsaciones para dar paso a una seguidilla cargada de nostalgia con “Money Trees” y “Poetic Justice”. Finalmente, el Act 4 desembocó en “Luther” y el gran momento de la noche: “Not Like Us”, coreada por todo el estadio como si fuera un gol en el último minuto. “tv off (part 2)” y “Gloria” cerraron la velada con una calma casi cinematográfica.
Antes de irse, Kendrick tomó el micrófono y lo dijo sin rodeos: “You’re the loudest crowd of the tour”. Y tenía razón. El Monumental rugió de principio a fin, consagrando un reencuentro histórico entre Buenos Aires y el artista más influyente del hip-hop contemporáneo.